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Sobredimensionamiento y subdimensionamiento en equipos HVAC: el enemigo silencioso de la eficiencia energética

  • admproleed
  • 27 ene
  • 2 Min. de lectura

En los últimos años, muchas empresas y usuarios han apostado por el cambio de tecnología en sus sistemas HVAC con la intención de reducir el consumo eléctrico y mejorar el confort. Sin embargo, una mala selección del equipo —ya sea por sobredimensionamiento o subdimensionamiento— puede provocar exactamente lo contrario: altos consumos de energía, fallas operativas y costos innecesarios.



🔍 ¿Qué significa sobredimensionar o subdimensionar un equipo HVAC?

  • Sobredimensionamiento: ocurre cuando se selecciona un equipo con una capacidad mayor a la que realmente requiere el espacio.

  • Subdimensionamiento: sucede cuando el equipo es insuficiente para cubrir la carga térmica real del área.

Ambos escenarios son más comunes de lo que parecen y suelen originarse por cálculos incompletos, suposiciones incorrectas o malas prácticas en el diseño.


⚡ El impacto del subdimensionamiento: más consumo, menos eficiencia

Cuando un equipo HVAC es subdimensionado:

  • Opera de forma continua intentando alcanzar la temperatura deseada.

  • Nunca llega a su punto óptimo de eficiencia.

  • Aumenta el consumo de energía eléctrica.

  • Se acelera el desgaste de componentes como compresores y ventiladores.

  • Se genera inconformidad en el confort térmico.

En estos casos, el cambio de tecnología termina siendo contraproducente, ya que el ahorro esperado nunca se materializa.


🚨 El sobredimensionamiento: una falsa sensación de seguridad

Existe la creencia de que “más grande es mejor”, pero en HVAC esto puede ser un error grave. Un equipo sobredimensionado puede provocar:

  • Arranques y paros constantes (short cycling).

  • Consumos eléctricos elevados en picos de arranque.

  • Activación frecuente de protecciones por sobrepresión, sobrecorriente o mala operación.

  • Problemas de control de humedad y confort.

  • Fallas prematuras por malas prácticas de operación.

Además, la inversión inicial suele ser mayor, sin ningún beneficio real a largo plazo.


🛠️ La clave está en una correcta selección del equipo

Para evitar estos problemas, es indispensable:

  • Realizar un cálculo preciso de cargas térmicas.

  • Considerar condiciones reales de operación (ocupación, horarios, orientación, clima, procesos internos).

  • Seleccionar equipos que operen en su rango óptimo de eficiencia.

  • Contar con asesoría técnica especializada desde la etapa de diseño.

 
 
 

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